Novedad: La colaboradora

Los premios literarios están amañados, los políticos no tienen principios ni moral, los medios de comunicación desconocen la ética, los escritores tienen más vanidad que talento, y, para colmo de males, los famosillos que firman libros con su nombre no son quienes los escriben. Hace falta mucho sentido del humor y cinismo para sobrellevar esta realidad, y Magdalena Rovira lo logra a duras penas, con grandes dosis de mordacidad y sarcasmo, y también de alcohol. Magda, además, es una aguda observadora de cuanto ocurre a su alrededor, aunque ello no le sirva para alimentar su talento de escritora, ya que lo necesita para ganarse la vida como negra literaria en una editorial que publica biografías de famosos de la tele y libros de autoayuda.

En medio de tanta mediocridad, un día Magda recibe el encargo de una comisión de la memoria histórica para que investigue y escriba sobre la muerte de una mujer, una de las numerosas tragedias anónimas que dejó en el olvido la Guerra Civil. Por supuesto el libro no lo firmará ella, sino un hispanista extranjero muy reputado (cualquier parecido con ESE hispanista es pura coincidencia).

Este es el punto de arranque de La colaboradora, la última novela de Empar Moliner, que se publicó en la primavera de este año (en catalán) y que ahora llega a las librerías traducida al castellano y editada por Espasa. Las andanzas de Magda Rovira bastarían para que la autora firmara una novela hilarante, ácida e incisiva, pero en esta ocasión la sonrisa del lector tiende a desdibujarse cuando Moliner nos describe con inquietante y aterradora precisión una galería de personajes que pueblan la cultura, la política y la sociedad en general que se muestran hipócritas, mezquinos, despiadados, a veces dignos de compasión, y casi siempre absurdos. La colaboradora es una obra tremendamente entretenida y al mismo tiempo compleja, un retrato social que, por mucho que se vista de humor y se maquille con la ironía, muestra con frecuencia una realidad que ninguna persona decente podría soportar, ni siquiera empezando el día con una copa de vino.

 

Empar Moliner: La colaboradora [La col·laboradora]. Espasa, Madrid, 2012. Traducción de Olga García Arrabal (Conbuenaletra); 288 páginas.

Escribir comentario

Comentarios: 0