Soy periodista, de Barcelona. Trabajé durante varios años en editoriales que publicaban revistas, y antes de eso me pasaba las tardes viendo películas en la Filmoteca y leyendo. Me fui a vivir a Madrid y durante un tiempo me dediqué al marketing, aunque aquello no era lo mío, porque lo que de verdad me gustaba era viajar, hacer fotos y escribir. Estudié un posgrado en edición y me puse a trabajar por mi cuenta. Desde hace un tiempo me dedico a escribir-traducir-editar guías y libros de viajes, de montaña, de gastronomía... El tiempo libre lo dedico a ayudar a los animales a través de la Fundación Patas Arriba, a leer, a ver series y a intentar que se me ocurran proyectos editoriales chulos.
Hace unos años escribí un libro sobre vinos de España y en 2020 publiqué Rutas para descubrir la España vacía, que va por su tercera edición. En 2021 escribí, con Anaya Touring, Paseos entre viñedos, un recorrido por los paisajes vitivinícolas de España. En 2022 publiqué Paisajes por la despensa española y Road Trips por España, de nuevo con Anaya Touring. Más recientemente he escrito sobre Los pueblos más bonitos de la España vacía, y dos libros más en la colección 101 lugares sorprendentes: Castilla-La Mancha y Extremadura. En 2025 publiqué Locos por la Costa Brava, que disfruté mucho escribiendo y fotografiando porque es una zona de Cataluña que me encanta.
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Vacía, vaciada, olvidada... La despoblación del interior de España ha merecido muchos adjetivos y ninguno bueno. Y, sin embargo, es en las comarcas más remotas donde se localizan muchos de esos pueblos que figuran en las listas de los más bonitos del país, y donde encontramos los espacios naturales mejor preservados precisamente por estar poco habitados y nada industrializados.
Estas rutas por la España vacía, ilustradas con bellas fotografías y mapas detallados, transitan por comarcas de Aragón, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Galicia, Extremadura, La Rioja, Comunidad Valenciana y Navarra. Son territorios en ocasiones protegidos bajo la figura de un parque natural, como las Bardenas Reales, los Arribes del Duero, la Serranía de Cuenca o al Alto Tajo, y a los que, en general, solo se puede acceder por carretera o pista de tierra. El coche es el medio indispensable, y el destino, parajes increíblemente bellos y solitarios: cerros erosionados, gargantas, ríos, estepas, bosques o dehesas, pero también castillos apartados,
monasterios, monumentos o pueblos de indiscutible fotogenia, a veces abandonados, a veces reanimados por sus habitantes, empeñados en mantener viva una tierra que aman y en la que creen. Muchos de estos lugares guardan historias antiguas o recientes que también se cuentan en cada ruta, porque su huella es parte del paisaje, al igual que los cielos cuajados de estrellas, los graznidos de las rapaces, el murmullo de los arroyos o el silencio abrumador, solo atenuado por el viento. Todo esto es lo que sentirás si viajas por la España vacía.
